El único límite es la imaginación
Impakers es una empresa tecnológica que utiliza la IA para automatizar el trabajo repetitivo y desarrollar servicios web a medida. Más que implementar funciones sueltas, entendemos a fondo el contexto del negocio y diseñamos soluciones que funcionan de verdad en el día a día.
El fin de la gestión manual: sistemas de gestión construidos por IA
- 01B2B AXDiseñamos y construimos la transformación con IA de su empresa.
- 02OS BuilderConvertimos su forma de operar en software.
- 03Formación en alfabetización con IACompetencias de IA aplicables desde el primer día.
Un mismo equipo acompaña el proyecto desde la definición del problema hasta el desarrollo y la operación, sin traspasos.
La razón de ser de Impakers
La razón de ser de Impakers empieza siempre por ser uno mismo. ¿Qué significa ser uno mismo? Responder a esa pregunta es enormemente difícil. A menudo el camino no consiste en buscar la respuesta, sino en averiguar cuál es el problema, porque los problemas que nos atraen son los que nos hacen pensar de la manera más personal. Y creemos que pensar así es lo que nos mantiene vivos. Si damos un nombre grandilocuente —un sueño— a la respuesta que perseguimos con ese pensamiento, entonces todos los que vivimos con problemas llevamos también sueños, grandes y pequeños.
Dicho de otro modo: para vivir plenamente como quienes somos, tenemos que resolver los problemas que nos pertenecen. Visto así, la vida del emprendedor es una forma de vivir enormemente atractiva. Siempre comienza definiendo el problema que hay que resolver. No todo el mundo tiene que ser emprendedor, pero cualquiera puede vivir a la manera de un emprendedor. Impakers apoya y acompaña a quienes definen sus propios problemas y conquistan así su propia identidad.
Los apoyamos convirtiendo en realidad aquello que imaginan. Impakers es un equipo de makers que sienten verdadera emoción al llevar la imaginación a la realidad. Y el problema que observamos es este: en el camino de descubrir quién eres, la capacidad de construir se convierte en la restricción que impide que la imaginación se haga real. A través del making ayudamos a los impakers a superar los límites técnicos y de tiempo, para que el único límite sea la imaginación. Esto nunca podrá ser la respuesta de fondo a su problema. Pero nosotros no somos quienes encuentran respuestas. Somos quienes definen los problemas que nos hacen ser nosotros mismos y buscan el camino para resolverlos.
Con el avance de la IA disponemos de medios de construcción mucho más potentes que antes. Sin embargo, qué construir y por qué construirlo sigue naciendo de la intención humana y no de la herramienta. Las herramientas se pueden sustituir; la intención no. El problema que alguien quiere resolver y la forma en que quiere resolverlo llevan una intención propia, y esa intención proviene de una vida que es únicamente suya.
Nuestra competitividad viene de su singularidad. Un impaker no puede limitarse a entregar respuestas. Comprender aquello que los hace únicos y llevar al mundo una intención que no existe en ningún otro lugar: a eso lo llamamos la esencia.
En cierto modo, esa esencia se parece a una fotografía. Con la misma cámara y el mismo sujeto, el brillo, la atmósfera y los matices cambian según la intención del autor. Nuestro papel como impakers es ser el autor que captura la esencia. Sigamos un momento con la fotografía. Cuando empecé a aprender fotografía, mi maestro me enseñó lo siguiente: una buena fotografía necesita tres cosas: honestidad, depuración y valentía.
Lo que creamos nunca podrá copiar al cien por cien su vida ni su esencia. Solo recoge la intención. Precisamente por eso debemos ser rigurosamente honestos. Tenemos que reconocer que aquello que construimos puede distorsionar la intención. Ser honesto exige comprender la esencia en profundidad. El making de Impakers debe empezar siempre por indagar en el problema que se quiere resolver, en la forma de resolverlo y en el porqué de ambos.
Debemos concentrarnos en depurar y en quitar. La inteligencia potente añade cosas sin descanso y hace que añadirlas sea cada vez más fácil. Pero la intención se revela al quitar, no al añadir. Igual que se dice que la fotografía es el arte de la resta, tenemos que vaciar los innumerables métodos disponibles y dejar espacio para que entren la esencia y la imaginación.
Por último, hay que tener valentía. Hay valores que solo se alcanzan asumiendo riesgos. Esto va en la misma línea que la vida del emprendedor. Pasar de definir un problema a actuar para resolverlo es en sí mismo un acto de valentía, e Impakers no puede contemplar esa valentía desde la distancia. Impakers debe estar presente allí donde esa valentía se pone en juego.
Así es como Impakers piensa, junto a sus clientes, los problemas que ellos han definido. Solo cuando conseguimos que superen sus restricciones y hacemos realidad la solución podemos decir que Impakers es fiel a sí mismo.